Monday, December 6, 2010

La ilusión de ver el sombrero rojo y 3 camellos.

      Recientemente alguien me contó que estaba preocupada ya que su sobrino de 7 años ya sabe que Santa Claus no existe. "¿A qué edad Guillermo supo que era una ilusión.?" Ay mi madre, todavía recuerdo el día que Guillo me dijo " Santa Claus no existe ¿verdad? Dime la verdad mami".  Pensando que estaba preparado a sus nueve año le dije "No mi amor, es una ilusión, pero en la vida todos tenemos que tener ilusiones. Esa es la magia de la Navidad " Demás esta decir que tanto él como yo lloramos esa noche. En mi caso la agonía se extendió todas las Navidades,  tanto que mi secretaria  en aquel momento hasta agua de azar me dio por varios días.
      Cuatro años después  resiento haberle dicho que no, ya que debí esperar. Siempre hay una forma de mantener la ilusión navideña y salir de esa pregunta difícil.  Sin embargo, siempre que se acercan las Navidades y cada vez que aparecen regalos debajo del árbol menciono al viejo barrigon y a los Reyes Magos. ¿Por qué? Como le dije a mi amiga, la vida es demasiado complicada y todos debemos creer en la fantasía y la ilusión. No hay nada malo con eso, en mi perspectiva al contrario. ¡ Que mania tenemos los adultos de acelerar el crecimiento de nuestros hijos o de los niños que nos rodean! Está bien es una creencia pero también es parte de la ilusión de la vida. Todos necesitamos hasta de adultos creer que algo mágico va a suceder.  De hecho, anoche me emocione aún por que vi las 3 estrellas en el Cielo y me acorde de mi madre que decía "Por ahí vienen los Reyes."
       Aún Paulette cree en Santa Claus y no pienso romper esa ilusión, aún los obligo a retratarse en familia con Santa Claus, aún ninguno de ellos ni aunque sean viejos me verán comprar su regalo de Navidad, aún Guillo va con su hermana a cortar grama, aún nos despertamos juntos a abrir los regalos navideños, aún Guillo hace su carta navideña y  hasta mi perra Reina recibe su regalito. Suena cursi, pero en realidad vivimos en una mundo donde cada vez la realidad es mas cruda, cínica  y fuerte. Soy fiel creyente, que tanto adultos y niños deben tener la ilusión y la magia de simples cosas en la vida, eso nos ayuda a disfrutar el momento y a atesorar memorias. Tampoco existe Mickey Mouse, ni el Principe Felipe de la Bella Durmiente, ni la Cenicienta pero son fotos que cuando vamos a Disney World las disfrutamos como niños chiquitos. Mientras a la par de la Magia de la Navidad, les enseñemos a nuestros hijos a celebrar el Nacimiento de Jesús estaremos contribuyendo a sus memorias, a su risa, a su felicidad.
          No pretendo criticar a nadie, pero me duele ver a niños de 6 y 7 años escogiendo su regalo de Reyes. No hay razón, luego nos quejamos por que hay tanto adulto amargado y cínico en este mundo.  Y claro, que el verdadero significado de la Navidad, va más allá de un regalo. Pero también, enseñemos a nuestros hijos a creer que existe la ilusión, que algo mágico puede suceder, y que la Navidad une la tradición con el amor y la alegría. Entre el ballet, baloncesto y la rainbow, aún duermo ansionsa los 24 de diciembre y con fe pongo la gramita debajo del árbol, sólo por que se que al otro día siempre algo mágico sucede y lo vivo a través de la sonrisa de mis hijos.
         

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