Saturday, May 2, 2015

El hermoso y complicado rompecabeza de la maternidad no clasica

     Ser madre es una de las mejores satisfacciones que he tenido en la vida. La verdad que la vida post maternidad, nada es igual. Lo que era prioridad antes, hoy es secundario y lo que antes no importaba hoy es prioridad. Pero no es cascara de coco. En esto de ser madre, los hij@s vienen con softwares diferentes y vivencias diferentes. Según los metafísicos, los hij@s te escogen para que seas su madre en la tierra. Wao!!! A veces me pregunto que han visto mis hij@s, Guille y Pau para escogerme. ¿Qué características espirituales vieron en mi al momento de decidir con esta mujer me voy para esa locura de planeta? Sin embargo, yo si estoy clara que veo en ellos todos los días que me hacen ser mejor persona. Son una versión mucho más noble, fuerte y sobretodo honesta de mi persona. 

    Mis hij@s son bien diferentes, entre si, y tampoco son los estandares normales. Tienen hermosas cualidades y de igual forma retos fuertes, uno mas marcado que otro.  Inclusive, me atrevo a decir que el último año ha sido el más retante en esto de ser madre. Mi dream team ha pasado por pruebas fuego que nos ha hecho replantearnos como queremos vivir, que es importante y más que eso, como ser una mejor familia. Aquí se ha redefinido lo que es trabajar en equipo y cubrir las bases cuando uno del equipo no está en su estado óptimo. En mi caso, como líder de esta familia, he tenido que redefinir lo que es ser una buena madre y que es lo que de verdad un hij@ necesita. 



    No sé si soy una buena madre y Dios sabe que es mi prioridad, pero se que fallo mucho. Trato todos los días de exceder las expectativas de cada uno de mis roles, algo que en ocasiones es extenuante. He tenido que hacer un detente, comenzar a reevaluar prioridades y literalmente pensar no fuera de la caja, sino como si la caja no existiera de lo que esperamos sea la vida de un hijo. Atrás quedaron las ilusiones clásicas y cuadradas y establecer nuevos parámetros, nuevas metas, nuevas ilusiones. Atrás quedo importarme un carijo lo que otros opinen y buscar la luz dentro de mi, de lo que es correcto para mi familia. 

    Llantos, insomnios, alegrías, largas conversaciones, decisiones drásticas, perdida de gente  y sacar de un tiro lo que no aporta, han sido parte de estos meses. Además, el reto de reconocer que no tienes los hij@s clásicos, por lo tanto las reglas normales no aplican. Por el contrario tienes seres con pruebas increíbles desde jóvenes que los llevan a tener lecciones temprano pero no por castigo de la vida, sino porque simplemente son seres excepcionales, llenos de luz y en un proceso de transformación. A través de los ojos de estos jóvenes, he visto el amor que me tienen y en ocasiones la desilusión cuando he tenido que aceptarles errores que he cometido. He visto la risa burlona cuando se dan cuenta que me han entrado par de manías. Ahora, mi mayor satisfacción es ver el apoyo que se han dado en momentos que crees la torre se destruye, solo para ver que el temblor solo ha enderezado la estructura. Y no es apoyo de pasar la mano, es decirnos la verdad de algo que no está funcionando, de algo que hay que evolucionar. Si algo me llena de orgullo es saber que son unidos a niveles sorprendentes. 

    Llevamos 8 años siendo nosotros tres... y claro, no puedo dejar de contar los 3 animales espectaculares, parte de esta familia. Nada en casa es normal o clásico. Es un zoológico y a veces un circo. No soy la madre que cocina , pero conocemos cuanto restaurante existe. Se limpia en conjunto, aunque las caras largas lleguen a Pekín. Se ríe a carcajadas y se celebra la vida pero si hay que llorar, también es permitido. Nos agarramos y hay diferencias, principalmente en películas y música. Enfrentamos los problemas y no se puede salir corriendo, sino hacer un plan de acción. Y eso de bajar la cabeza cuando la haces o la cagas es un no no no. Total, los santos están en el cielo y los errores han sido bendiciones para ser mejores seres humanos,  y como nadie es perfecto pues se sigue con cabeza alta y firme.

     A veces mi hija me pregunta si me veo casada o con alguien en serio. Realmente no se la contestación. Creo en los soul mates, creo que esta la persona correcta que te acepta con tus locuras y manías, y en pareja las cosas fluyen mejor.  Ademas, quiero que mis hijos no crezcan pensando que el amor es dificil, por el contrario quiero que sigan creyendo que es de lo mas hermoso de la vida. Pero, también hay dudas de si alguien entenderá y respetara el camino que hemos recorrido como familia y en mi caso como mujer y madre. No me interesa exigir ni mendigar compañía, pero sí creo en que esa persona debe ser tan extraordinaria que ilumine su entrada, tanto como nosotros iluminamos mutuamente nuestros caminos. En esta casa no entra cualquiera, solo aquel que viene aportar. Es lo mínimo que puedo hacer para respetar el templo de mis hijos. Como me dijo alguien, si la persona llega sin romper el rompecabezas y la pieza se adapta fácil, todo fluye.  En ocasiones, el camino de ser madre soltera es un tanto solitario, pero increiblemente sirve para uno conocerse mejor, para aceptarse completamente y para darse cuenta que uno no nace pegado a nadie, uno elige.

    Más allá de un escrito, esto es solo una reflexión para cualquier madre que lo lea, que no está sola. El camino es fuerte y hay días soleados y días que parece que Hortensia nos va a arrasar, pero todo pasa. La maternidad te hace diferente, te pule lo bueno y purifica lo que no es tan bueno,. No niego que uno nunca vuelve a dormir igual pero sin duda alguna es una de las experiencias más gratificantes que puede tener un ser humano. Claro, hay días que dos copas de vino son parte del proceso de “let it go” y “bregar” con la situación, pero ya que comienza la semana de las madres, es buen momento para sentarse a agradecer todo lo vivido. Gracias a los seres únicos que te escogieron porque ven lo que otros no ven en ti: la capacidad de amar como nunca pensaste.

No comments:

Post a Comment